martes, 24 de noviembre de 2009

LA ONCEAVA DIMENSION DE LOS LIBROS


Más allá de las fronteras y el quantum de la luz de una estrella a la nada. En el universo infinito de las redes y los megabytes. Hay un mundo aparte donde se escribe toda la historia de la humanidad como una gran novela aleatoria donde confluyen pedazos sueltos de una historia universal. Detrás de un ordenador en España o en Francia, en Italia o en Rusia, hay alguien contándonos una historia o leyendo alternativamente otra historia por medio de un blog o un correo electrónico. Allí en la Hiper-red cibernética y cinética ocurre el milagro de la globalización cultural. Regresando a nuestra isla americana, es emocionante como aparecen espaciadamente mensajes enviados desde algún lugar de Guatemala descodificando una historia y narrándonos en tiempos aparentemente presentes, un fragmento de las mil una noches latinoamericanas. Veo en el catálogo de Blogs-Chapines, el de Juan Pablo Dardon y me parece sorprendente el flujo de anónimos interesados en esa máquina de pensar que les da vuelta en vilo a sus valores y leyes inmutables, el ordenador se incendia y luego se ríe. Veo el blog de Javier Payeras con sus innumerables códices minimalistas que parecen de pronto tan familiares en alguna etapa embrionaria de nuestra psiquis y pronto salta a una fragmentación del pensamiento más elaborado. Julio Serrano y sus propuestas en una cuenta regresiva donde se telegrafían trozos de alguna conversación en el bus o una confidencia en el restaurante, las voces de los recintos urbanos y la concatenación de frases, dichos, milagros y supersticiones que cambian de colores y de música en los oídos de Pablo Bromo y las representaciones cotidianas de Juan Carlos Lemus y los volátiles textos que fluyen en Nada Editores desde una pantalla blanca en plena madrugada. Veo el blog de una mujer que se desnuda y se masturba y pronuncia las mil groserías más liberadoras de su entorno, tiene más de dos meses sin hacer el amor y escribe ese post para terminar de exorcizar su soledad (Diana no sabe que del otro lado de su pantalla hay otra Diana que también se libera con su liberación), pero no vamos a pontificar nada, este es un terreno virgen en el cual confluyen de comentario en comentario las más simples ideas. Para uno el blog es una libreta de apuntes, para otro el lado B de su libro en proceso, para otros la oportunidad de publicar por primera vez y por primera vez ser comentados por alguien de Nepal o de Bahía en Brasil, para otra es nada más una catarsis que con el nombre de Diario de una Ninfomana que logra satisfacer su más genético derecho a ser. Es aún muy temprano para decir algo definitivo, lo cierto es que estos blogs están flotando, junto con otros que aún no conocemos y que también nos identifican y rescatan lo más espontáneo de esa psique nacional que otros van tejiendo y publicando. Este es el blogicidio, un intento de leer textos remotos que serán las bitácoras perdidas en el gran espacio expandible donde un día algún niño del futuro leerá en cuatro dimensiones estos relatos o poemas y se divertirán con el zapping incendiario mientras mira como se empezaron a quemar los libros de papel en la undecima dimensión de estos mundos paralelos.

lester oliveros

14:13pm.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Le ster: eres bueno en lo que haces estoy emocionada nerviosa porque adivino como manejar esta mierda de blogger en fin ; soy patricia nos conocimos en el Gran Teatro recuerdas, poema del hombre etereo bueno no he podido comer bien ni dormir mucha emocion adios

Lester Oliveros dijo...

Óyeme, creo que hablas del Gran Hotel, donde leímos, pero dame mas pistas...jajaja, bueno y qué es eso de dejar de comer, y dejar de dormir, te me vas a desmejorar amiga... jeje, saludos y aqui te dejo mi correo por si quieres hablar.
lester_365@hotmail.com

MarianoCantoral dijo...

Escalofriante por cierto...

Peter dijo...

La blogósfera es como una gigantesca neura. Tenés mucha razón en lo del zapping, hemos hecho de él algo mecánico, como con todo lo demás...

Saludos, Lester.

Anónimo dijo...

bueno pero el dibujo

Picto—grafías

Hace años, Javier Payeras me dio el consejo de leer el ABC of Reading de un exiliado norteamericano en Paris, llamado naturalmente: Ezra...